divendres, 29 de desembre de 2017

Rescate - David Malouf




"Somos hijos de la naturaleza, mi señor. De la tierra, tanto como de los dioses." 





Malouf, David. Rescate. 
Barcelona: Libros del Asteroide, 2012

Ransom. Traducció de Vanesa Casanova
 



 Que en diu la contraportada...
Hacia el final de la Guerra de Troya, Aquiles, furioso por la muerte de su compañero Patroclo a manos de Héctor, hijo de Príamo, rey de Troya, mata a Héctor y profana su cadáver arrastrándolo colgado de su carro alrededor de las murallas de Troya durante once días. Príamo, que no puede honrar la memoria de Héctor como es debido, decide rebajarse como ningún otro hombre lo ha hecho antes: se arrodilla ante su enemigo, el asesino de su hijo, y le suplica que le devuelva su cuerpo a cambio de un rescate.
David Malouf explicaría que en el encuentro entre Príamo y Aquiles, dos hombres poderosos devastados por la pena, narrado brevemente en la Ilíada, descubrió una de esas “historias no contadas que encontramos en los márgenes de escritores anteriores”:
Malouf, uno de los más prestigiosos escritores australianos contemporáneos, reelabora y amplía el material de la Iliada  en la que es su primera novela en diez años, Rescate; un homenaje al arte de narrar que ele permite hablar de temas como el amor filial, la guerra, el azar o la camaradería.

 Com comença...
La mar tiene muchas voces. La voz que este hombre ansía oír es la voz de su madre. Alza la cabeza, vuelve el rostro al aire gélido que entra por el golfo y prueba el sabor penetrante de su sal en los labios.

 Moments...
(Pàg. 11)
Era hijo de su padre, era mortal. Había entrado en el arduo mundo de los hombres, donde los actos del hombre lo siguen allá donde va en forma de historia. Un mundo de dolor, pérdida, dependencia, estallidos de violencia y euforia; de fatalidad y contradicciones fatales, de anhelantes saltos hacia lo desconocido y, por último, de muerte: la muerte de un héroe a plena luz del sol bajo la atenta mirada de dioses y hombres para la que el yo despiadado, el cuerpo endurecido, debía ejercitarse y prepararse a diario.

(Pàg. 33)
Desde la plataforma del carro, con rostro ceñudo y mirada de halcón, Aquiles baja la vista. Las lágrimas caen por dentro, las mejillas secas. Lanza una mirada atrás por encima del hombro hacia el lugar donde Héctor yace, boca abajo, en el polvo. Todo esto, se dice, es por ti, Patroclo.
Pero nunca es suficiente. Eso lo atormenta.

(Pàg. 51) 
Claro está, querida mía, que tú sabes que he cambiado, porque a ti nada o casi nada puedo ocultar de lo que soy. Para los demás soy lo que siempre he sido: el gran Príamo, pero solo porque realmente nunca me han mirado de cerca. Y cuando miran, lo que ven es lo que se supone que deben ver. Esa marca permanente a la que todo en mi reino hace referencia. Un figura decorativa y solemne que bien podría ser de piedra o de madera.

(Pàg. 75) 
¿Realmente crees que Héctor, que tan orgulloso era, que tanto te amaba y a quien tanto preocupaba tu dignidad regia, que combatió y entregó su vida para preservarla, le daría las gracias a su padre por aferrarse a las rodillas de su asesino como un simple humano, poniendo la gloria de Troya a la altura del polvo? Héctor lloraría, señor, como lo hago yo.

(Pàg. 78)
“Cierto es que los dioses me hicieron rey, pero también me hicieron hombre, un ser mortal. Me dieron la vida y todo lo que con ella viene. Hasta aquí, todo precioso. Pero también terrible, puesto que solo aquello que sabemos que vamos a perder nos resulta verdaderamente precioso. Los propios dioses nada saben de esto y, en este sentido, quizá incluso nos envidien (...).”

(Pàg. 100)
(...) el carretero siguió la estela que habían dejado bajo la superficie. A continuación se enderezó y volvió donde Príamo, quien, con aspecto inseguro y fuera de lugar, permanecía en pie observándolo. “Es como un niño –pensó-, un poquito retrasado. O como un hombre que se ha extraviado en sueños y no sabe ni dónde está ni cómo ha llegado hasta allí.”

(Pàg. 105) 
Un hombre tiene que tener un sentido práctico de las cosas, para ayudar al espíritu, señor, mientras se entretiene el pensamiento con una agradable sensación en el estómago y las piernas. Nada hay de malo en ello. Somos hijos de la naturaleza, mi señor. De la tierra, tanto como de los dioses.

(Pàg. 109)
En su propio mundo, un hombre hablaba únicamente para dar forma a la decisión que había tomado o para presentar un argumento a favor o en contra de algo. Para dar las gracias a alguien que se hubiera comportado bien o para reprender, ya fuera airadamente o con un ligero pesar, a quien no lo hubiera hecho. Para ofrecer un cumplido caracterizado por frases decorativas e invocaciones a la vanidad o al orgullo familiar prefijadas y establecidas desde antiguo. Era el silencio, no las palabras, el que expresaba algo. El poder residía en la contención: en mantener ocultas las intenciones propias y, en consecuencia, en preservar su misterio. A un niño se le permitía parlotear, hasta haber aprendido la lección; o a las mujeres, en el retiro de sus aposentos.
Pero allí fuera, cuando uno se paraba a escuchar, todo parloteaba. Era un mundo que hablaba por los codos.

(Pàg. 120)
La costumbre real, ese hábito de desviar la mirada, siempre, lejos de lo innecesario y particular, lo había puesto a salvo de todo aquello. Y aun así eran todas esas cosas innecesarias que poblaban la conversación del viejo, las ocasiones en las que el dolor y el placer se presentaban inextricablemente entrelazadas, las que tanto lo interesaban y conmovían.

(Pàg. 134)
(...) creo que es tentador, cuando se es joven como yo, hablar y escuchar lo que ocurre en el mundo. Ya habrá tiempo más adelante de poner caras largas y mostrarse taciturno, de quedarse quieto y decir hmmm... esto y hmmm... aquello. Ya pasaremos bastante tiempo en la tierra, padre. Ahí sí que hay silencio.

(Pàg. 144)
Aquiles apenas advierte nada. No es más que el ruido que los hombres adultos hacen cuando están en compañía y tienen miedo de adónde pueda conducirlos el silencio. Es el mismo estruendo que provocan los árboles zarandeados y las piedras al estrellarlas las unas contra las otras.

(Pàg. 150)
- Yo soy Príamo, rey de Troya –se limita a decir-. Me presento ante ti, Aquiles, tal y como me ves, tal y como soy, para pedirte, como padre y de hombre a hombre, el cuerpo de mi hijo. Para ofrecerte un rescate y llevármelo a casa.

(Pàg. 161)
Y cada mañana, al descubrir una vez más cómo los dioses lo han desafiado, enloquece de nuevo. Un dolor atroz recorres sus venas.

(Pàg. 169)
- Llámame, Príamo –dice con suavidad-, cuando las murallas de Troya caigan a tu alrededor y yo acudiré en tu ayuda.
Ha llegado el momento de la despedida.
Príamo hace una pausa y la crueldad de su respuesta que sale de sus labios lo sorprende.
- ¿Y si cuando yo te llame tú ya estás entre las sombras?
Aquiles siente cómo un escalofrío le recorre el cuerpo.
Hace frio ahí fuera.
- Entonces, para tu desgracia, Príamo, no acudiré.
Aquiles sabe que aquella es una broma de esas que hacen disfrutar a los dioses por su tétrico sentido del humor.

(Pàg. 181)
(...) ¡menuda historia que tiene para contar! La contará durante muchos, muchos años.
En sus primeros tiempos, mientras Troya permanece en pie, sólida y reluciente sobre su elevada colina, las figuras de las que hablará (Príamo, Hécuba, Aquiles) serán aún, en la mente de su audiencia, coetáneos de su mismo mundo, criaturas de carne y hueso como ellos. Más adelante, cuando Troya se haya convertido en la cumbre de una colina más batida por el viento, sus torres reducidas a escombros, sus ciudadanos dispersos o conducidos al exilio o la esclavitud, como Hécuba y la esposa de Héctor, Andrómaca, y Casandra y las demás mujeres de Troya, todo lo que tenga que contar, que alguna vez fue tan real como el picor que siente bajo su túnica y los piojos que aplasta entre sus uñas, se habrá convertido en una leyenda, mitad cuento, mitad fanfarronada de anciano.

(Pàg. 184)
¿Acaso los reyes, en su grandeza, se mojan los pies en corrientes heladas?
Este anciano, como casi todos los cuentacuentos, no es más que un ladrón de los cuentos de otros, de las vidas de otros. Se ha pasado la vida siendo un pobre obrero.

 Altres han dit...
El mono de tinta, DownunderEl atrevimiento de leerEl hacedor de sueños, La hora azulNovilis, Volver a GreciaEl Periódico, Détour, NPR (Dawn Tripp), Pep Grill.

 Enllaços:
David Malouf, l'autor i el seu procés creatiuuna història sencilla (segons l'autor)el veritable rescat, obrir els ullsnovel·la de personatges, context. claus interpretatives, Príam, Aquil·les, Hermes, Somax-Ideoel valor afegit de la traducció.

dimarts, 26 de desembre de 2017

Melmoth reconciliado y otros cuentos fantásticos - Honoré de Balzac



"La muerte es tan repentina en sus caprichos como una cortesana en sus desdenes, aunque más fiel: nunca ha engañado a nadie."





Balzac, Honoré de. Melmoth reconciliado y otros cuentos fantásticos.
Madrid: Valdemar, 1997.


Traducció de Mauro Armiño
Col·lecció El Club Diógenes, 69
 


 Que en diu la contraportada...
Honoré de Balzac, el padre de la novela realista, no pudo resistir a la atracción de lo fantástico y en varias etapas de su vida el autor de La Comedia humana rindió tributo al género del misterio y lo sobrenatural. Bajo el título de Melmoth reconciliado -homenaje de Balzac a Ch. R. Mathurin, autor de la consagración y cumbre de la novela gótica Melmoth el errabundo- se recogen «La obra maestra desconocida», con el tema de la pintura como eje de lo fantástico; «El elixir de larga vida», una nueva versión de la historia de Don Juan y sus infiernos; «La posada roja» y «Jesucristo en Flandes», dos muestras más del Balzac visionario.

 Com comença...
Hay una naturaleza de hombres que la Civilización consigue en el Reino Social, lo mismo que los floristas crean en el Reino vegetal, mediante la educación del invernadero, una especie híbrida que no pueden reproducir ni por semilla ni por injerto. Ese hombre es un cajero, auténtico producto antropomorfo, regado por las ideas religiosas, alimentado por la guillotina, podado por el vicio, que crece en un tercer piso entre una mujer digna de estima y unos niños latosos.
Melmoth reconciliado.

 Moments...
(Pàg. 23)
La estufa duerme, embrutece y contribuye de forma singular a volver estúpidos a porteros y empleados. Una habitación con estufa es un colchón donde se disuelven los hombres de energía, donde se debilitan sus resortes y donde se gasta su voluntad. Las Oficinas son la gran fábrica de las mediocridades que los gobiernos necesitan para mantener el feudalismo del dinero en que se apoya el actual contrato social.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 32)
(...) decidió salvarla del vicio en beneficio propio, movido por una idea tan egoísta como bienhechora, como lo son algunos pensamientos de los mejores hombres.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 60)
Poseedor de toda la tierra, capaz de franquearla de un salto, la riqueza y el poder dejaron de significar algo para él. Experimentaba esa horrible melancolía del supremo poder al que Satán y Dios no ponen remedio sino por una actividad cuyo secreto sólo a ellos les pertenece.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 66)
(...) en medio de la omnipotencia de sus deseos, bastaba que un punto de la tierra o del cielo le estuviese prohibido para que lo anhelara. Si se permitiese comparar cosas tan grandes con las tonterías sociales, la situación se parecía a esos banqueros que nadan en millones alos que nada se les resiste en la sociedad, pero que, al no ser admitidos en los círculos de la nobleza, no tienen otra idea que la de incorporarse a ella y les parecen fruslerías todos los privilegios sociales que han conseguido desde el moemnto en que les falta uno. Aquel hombre, más poderoso que los reyes de la tierra, aquel hombre que, como Satán, podía luchar con el mismo Dios, apareció apoyado contra uno de los pilares de la iglesia de Saint-Sulpice, encogido bajo el peso de un sentimiento, y absorto en una idea de porvenir de la misma forma que Melmoth se había abismado en ella.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 67)
Los goces que promete el demonio son únicamente los de la tierra aumentados, mientras que las voluptuosidades celestes no tienen límites. Aquel hombre creyó en Dios. La palabra que le entregaba los tesoros del mundo dejó de existir para él, y esos tesoros le parecieron tan despreciables como lo son los guijarros a ojos de quienes aman los diamantes; porque los veía como quincalla en comparación con la hermosura eterna de la otra vida.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 69)
-   (...) Éste es un mundo donde se calcula lo que valen los reyes, donde se sopesa a las naciones, donde se juzgan los sistemas, donde los gobiernos se miden por monedas de cien sous, donde ideas y creencias son cifras, donde todo se descuenta, donde Dios mismo pide préstamos y ofrece como garantía sus rentas de almas, porque el papa tiene en ellas su cuenta corriente.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 71)
-   (...) si yo le propusiese un negocio en el que podría ganar todo el oro que quiera...
-   No bastaría para pagar mis deudas, porque no conozco ningún negocio que no requiera algún tiempo de cocción.
-    Conozco uno que le permitirá pagarlas en un momento –prosiguió Castanier-, pero que le obligaría a...
-   ¿A qué?
   A vender su parte de paraíso. ¿No es un negocio como cualquier otro? Todos somos accionistas en la gran empresa de la eternidad.
Melmoth reconciliado.

(Pàg. 89)
-   (...) hay en la naturaleza efectos auténticos que ya no son probables en el lienzo...
-       La misión del arte no es copiar la naturaleza, ¡sino expresarla! Tu no eres un vil copista, sino un poeta (...).
La obra maestra desconocida.

(Pàg. 101)
-   (...) el dibujo proporciona un esqueleto, el color es la vida, pero la vida sin esqueleto es algo más incompleto que el esqueleto sin la vida.
La obra maestra desconocida.

(Pàg. 107)
-    Mi pintura no es pintura, es un sentimiento, una pasión. Nacida en mi taller, debe permanecer en él virgen, y sólo puede salir vestida. Las poesías y las mujeres sólo se entregan desnudas a sus amantes.
La obra maestra desconocida.

(Pàg. 121)
La sociedad humana, que de hacer caso a ciertos filósofos camina por una vía de progreso, ¿considera como un paso hacia el bien el arte de esperar una defunción? Tal ciencia ha creado oficios honorables, y gracias a ellos se vive de la muerte.
El elixir de la larga vida.

(Pàg. 127)
La muerte es tan repentina en sus caprichos como una cortesana en sus desdenes, aunque más fiel: nunca ha engañado a nadie.
El elixir de la larga vida.

(Pàg. 139)
Analizó los hombres y las cosas para acabar de una vez con el Pasado, representado por la Historia; con el Presente, configurado por la Ley; con el Porvenir, desvelado por las Religiones. Cogió el alma y la materia, los metió en un crisol y no encontró nada.
El elixir de la larga vida.

(Pàg. 140)
Cuanto más vio, más dudó. Analizando a los hombres, adivinó con frecuencia que el valor era temeridad; la prudencia, cobardía; la generosidad, astucia; la justicia, un crimen; la delicadeza, una bobada; la probidad, una predisposición; y, gracias a una singular fatalidad, reparó en que las personas realmente probas, delicadas, justas, generosas, prudentes y valerosas no alcanzaban ninguna consideración entre los hombres.
El elixir de la larga vida.

(Pàg. 144)
(...) llegaron los días de la decrepitud; con ese ángel del dolor surgieron los gritos de la impotencia, gritos tanto más desgarradores cuanto más ricos eran los recuerdos de su fogosa juventud y de su voluptuosa madurez.
El elixir de la larga vida.

(Pàg. 212)
Las creaciones humanas exigen contrastes poderosos. Por eso los artistas suelen exigir de la naturaleza sus fenómenos más brillantes, porque han perdido la esperanza, sin duda, de traducir lo grande y hermosa poesía de su aspecto ordinario, aunque el alma humana se conmocione tan profundamente en la calma como en el movimiento, y tanto mediante el silencio como mediante la tempestad.
Jesucristo en Flandes.

(Pàg. 219)
(...) Esas sencillas criaturas no se despreocupaban del pensamiento ni de sus tesoros, pero estaban dispuestas a despeñarlos en una creencia; su fe era tanto más robusta cuanto que nunca la habían discutido ni analizado; naturalezas vírgenes en las que la conciencia había permanecido pura y fuerte el sentimiento; el remordimiento, la desgracia, el amor y el trabajo habían ejercitado, purificado, concentrado y multiplicado por diez su voluntad, lo único que, en el hombre, se parece a eso que los sabios llaman alma.
Jesucristo en Flandes.

 Altres n'han dit...
Academic 01, 2, 3, 4, Pep Grill.

 Enllaços:

 Llegir:
Francès (facsímil edició de Calmann Lévy Editeur - 1879 de les Oeuvres Completes: volum 1 i volum 2)

dimarts, 19 de desembre de 2017

Puta fábrica - Jean-Pierre Levaray i Efix




"Nos hemos dejado atrapar en el salario por comodidad... Creíamos que sería más sencillo. Y resulta ser mucho más complejo."





Levaray, Jean-Pierre i Efix. Puta Fábrica
Madrid: La Oveja Roja, 2008 


Putain d'Usine. Traducció d'Alfonso Serrano


 Què en diu la contraportada...
Una fábrica que espera, como tantas otras, el cierre final, la externalización, la deslocalización. Y en medio de todo ello: esos obreros que siguen rompiéndose el espinazo por mantener encendidas las calderas y de los que ya nadie habla.
Jean-Pierre Levaray narra en esta obra algo que conoce demasiado bien: el trabajo en la fábrica, «esta vida perdida», «esta vida, ya de por sí corta, y que el curro te araña despacio»...
Y Efix la plasma con su dibujo en blanco y negro, duro, expresivo; perfecta combinación para describir el universo cerrado y agobiante que sufren miles de personas cada día.

 Com comença...




















































 Moments...
(Pàg. 4)
 (Pàg. 12)




















































(Pàg. 20)


















(Pàg. 23-24)





















































(Pàg. 35)








































(Pàg. 37)



(Pàg. 48)




(Pàg. 78)




















































(Pàg. 84)

































(Pàg. 114)




(Pàg. 117)



(Pàg. 126)



 Altres n'han dit... 

 Enllaços:

divendres, 15 de desembre de 2017

Antología poética - Juan Ramón Jiménez



"(...) ¿qué niño idiota, hijo del odio y del dolor,
hizo el mundo, jugando con pompas de jabón?"








Jiménez, Juan Ramón. Antología poética.
Madrid: Cátedra, 1987.

Col·lecció Letras hispánicas, 19


 Que en diu la contraportada...
La obra de Juan Ramón Jiménez ha sido tradicionalmente mal leída y comprendida, por los prejuicios de numerosos críticos que han entorpecido la lectura de su poesía. Se ha pretendido desarraigarla del contexto histórico, apelando a su presunta actualidad, sin tener en cuenta que esta poesía responde a una sola y misma búsqueda, que la raíz no cambia, pero sí evoluciona.

En la presente edición se persigue el desarrollo de este núcleo permanente y unificador a través de toda la obra juanramoniana. La selección de poemas se ha hecho a partir de los libros del poeta editados durante su vida, quedando así representadas todas la etapas, todos los estilos y todos los grandes temas de la poesía de Juan Ramón Jiménez. 

 Com comença...
Va cayendo la tarde con triste misterio...
inundados de llanto mis ojos dormidos,
al recuerdo doliente de Amores perdidos,
en la bruma diviso fatal cementerio...

El Sol muerto derrama morados fulgores
inundando de nieblas la verde espesura...
Dulce ritmo harmonioso de vaga amargura
me despierta... A mi lado se duermen las flores...
(...)
Somnolenta. Ninfeas.

 Moments...
(Pàg. 113)
(...)
“La Carne es sublime:
la Carne mitiga los cruentos Martirios de la Vida humana...
El Día más grande de la Vida lúgubre,
es el rojo día de la Desposada,
de la pura virgen
que en delirios locos gozará una dicha lujuriosa y lánguida...
el Placer ignoto
que entre el blanco velo y los azahares ve la virgen cándida,
es una Diadema de áureos resplandores
que ciñe la frente de los Sufrimientos y de las Desgracias...;
cuando el noble amado,
la cerrada verja del jardín de goces abre enardecido,
cuando el noble amado la helada Inocencia de la virgen rasga,
una Aurora ríe en los cielos verdes de las Ilusiones,
y es la Vida un Sueño de hermosas visiones enloquecedoras;
la Vida es dichosa, la Vida sonríe, suspira la Vida y la Vida canta...
(...)
La canción de la carne. Nínfeas.

(Pàg. 115)
(...)
...De pronto, cruzaron los Espacios mudos,
de lúgubres cuervos lúgubres bandadas,
que con fugaz vuelo
graznando seguían a tierna paloma, cuyas plumas blancas,
de gotas de sangre
iban salpicadas...
La canción de la carne. Nínfeas.

(Pàg. 124)
(...)
¡Qué triste es amarlo todo
sin saber lo que se ama!
Parece que las estrellas
compadecidas me hablan;
pero como están tan lejos,
no comprendo sus palabras.
¡Qué triste es tener sin flores
el santo jardín del alma,
soñar con almas floridas,
soñar con sonrisas plácidas,
con ojos dulces, con tardes
de primaveras fantásticas!...
¡Qué triste es llorar, sin ojos
que contesten nuestras lágrimas!
(...)
Primavera y sentimiento. Rimas.

(Pàg. 130)
(...)
¿Por qué el alma llora tanto,
muerta para sus amores,
si sabe que hay otro llanto
temblando sobre las flores?
(...)
Arias otoñales. Arias tristes.

(Pàg. 138)
(...)
y al pensar que no serían
nunca míos sus secretos,
en vez de seguir mirándola
bajé los ojos al suelo.
(...)
Recuerdos sentimentales. Arias tristes.

(Pàg. 144)
Francina, en la primavera
tienes la boca más roja?
-La primavera me pone
siempre más roja la boca.

-Es que besas mas, o es
que las rosas te arrebolan?
-Yo no sé si es mal de besos
o si es dolencia de rosas.

Y, te gustan más los labios,
o las rosas? -¿Qué me importa?...
La rosa me sabe a beso,
el beso a beso y a rosa.

Entonces le puse un beso
en la rosa de su boca..
La tarde de abril moría,
rosamente melancólica:

las fuentes iban al cielo
con su plata temblorosa...
Francina deshojó a besos
su boca sobre mi boca.
Jardines galantes. Jardines lejanos.

(Pàg. 149)
(...)
Y hasta dejarse morir
de pena, morir de frío,
morir de penumbra, o
de color, o de lirismo...
Jardines dolientes. Jardines lejanos.

(Pàg. 159) (...)
¡Pero mátame de carne,
que me asesine tu boca,
dardo que huela a tu sangre,
lengua, espada dulce y roja!
(...)
El valle. Pastorales.

(Pàg. 197)
(...)
Por el balcón abierto a brumas estrelladas
venía un viento triste de mundos invisibles...
Ella me preguntaba de cosas ignoradas
y yo le respondía de cosas imposibles...
(...)
Rosas de cada día. La soledad sonora.

(Pàg. 202)
(...)
¿Por qué se inflama en oro la tristeza
cuando, frente a las tardes infinitas,
el alma sueña sobre las terrazas
con días falsos de imposibles vidas?
(...)
Las hojas secas. Poemas mágicos y dolientes.

(Pàg. 219) (...)
¡Y cuando se extinguieron los llantos del piano,
caí, como una hoja marchita; entre sus brazos,
caí sin vida, herido, de niebla, sollozando!
- ...¿Qué tienes? –su voz bella, apagada, me dijo. 
-  ...Tengo...,¡qué se yo!..., nada...¡El corazón partido...,
y he visto lo infinito.., y he visto lo infinito!
Tercetos melancólicos. Melancolía.

(Pàg. 226) 
(...)
¿qué niño idiota, hijo del odio y del dolor,
hizo el mundo, jugando con pompas de jabón?
Carta a Georgina Hübner. Laberinto.

(Pàg. 267)
(...)
Cuando, dormida tú, me echo en tu alma,
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo.
(...)
¡Fuego! Diario de un poeta recién casado.

(Pàg. 291)
(...)
¡Qué odio al mí de ayer!
¡Qué tedio del mañana
en que he de odiarme hoy!

¡Oh qué montón de flores mustias
toda esta vida!
Eternidades.

(Pàg. 292)
Tu cuerpo: celos del cielo.
Mi alma: celos del mar.
-Piensa mi alma otro cielo.
Tu cuerpo sueña otro mar-.
Universo. Eternidades.

(Pàg. 293)
(...)
Lo seré todo,
pues que mi alma es infinita;
y nunca moriré, pues que soy todo.
Eterno. Eternidades.

(Pàg. 323)
(...)
Pensamientos, ¡oh vida!, sentimientos
que ya son míos aun sin ser
-¡qué goce ser el dueño de una cosa que no esiste-,
(...)
La torre abierta. Belleza.

(Pàg. 336) ¡Cómo me siguen
en fila interminable
todos los yos que sido!
¡Cómo se abre el ante mí
en infinita fila
para todos los yos que voy a ser!
¡Y qué poco, qué nada soy yo
este yo, de hoy
que casi es de ayer,
que va a ser todo de mañana.
El presente. La realidad invisible.

 Altres n'han dit...


dimarts, 12 de desembre de 2017

Consells als joves escriptors - Charles Baudelaire





"Hi ha pocs homes dotats de la facultat de veure, i encara molts menys que posseeixin el poder d’expressar."





Baudelaire, Charles. Consells als joves escriptors. 
Barcelona: Columna, 1996. 

Traducció de Lluís Mª Todó.
Col·lecció Biblioteca d’idees literàries, 2




 Com comença...
Els preceptes que segueixen són fruit de l’experiència; l’experiència implica certa quantitat d’equivocacions; com tothom les ha comeses –totes o gairebé totes-, espero que la meva experiència serà verificada a partir de la dels altres.
Consells als joves escriptors.

 Moments...
(Pàg. 23)
(...) qualsevol començament ha estat precedit d’alguna cosa, i que és resultat de vint altres començaments que ningú no coneix.
Consells als joves escriptors.

(Pàg. 26)
En efecte, l’odi és un licor preciós, un verí més car que el dels Borja, perquè està fet amb la nostra sang, el nostre somni i dos terços del nostre amor! Cal ser-ne avar!
Consells als joves escriptors.

(Pàg. 27) 
Per escriure de pressa s’ha d’haver pensat molt, haver carregat el tema quan se surt a passejar, quan es va al bany, al restaurant, gairebé a casa l’amant.
Consells als joves escriptors.

(Pàg. 28)
La inspiració és, decididament, germana del treball diari. Aquests dos contraris no s’exclouen, tal com no s’exclouen tots els contraris que constitueixen la natura. La inspiració obeeix, com la fam, com la digestió, com la son.
Consells als joves escriptors.

(Pàg. 29)
L’art que satisfà la necessitats més imperiosa sempre serà el més honrat.
Consells als joves escriptors.

(Pàg. 33)
No conec cap sentiment més incòmode que l’admiració. Per a la dificultat d’expressar-se com cal,  s’assembla a l’amor.
Théophile Gautier.

(Pàg. 43) 
(...) com més facultats reclama un objecte, menys noble i pur, més complex és i conté més bastardia. La Veritat serveix de base i finalitat a les ciències; invoca sobretot l’intel·lecte pur. En aquest cas, la puresa d’estil serà benvinguda, però la bellesa d’estil hi pot ser considerada com un element de luxe.
Théophile Gautier.

(Pàg. 49)
En la paraula, en el verb, hi ha alguna cosa sagrada que ens prohibeix fer-ne un joc d’atzar. Manejar amb saviesa una llengua és practicar una mena de bruixeria evocatòria.
Théophile Gautier.

(Pàg. 50)
La novel·la, que té un lloc tan important al costat del poema i la Història, és un gènere bastard que té un domini realment sense límits. Com tants altres fills bastards, és un fill privilegiat per la fortuna, i tot li surt bé. No pateix d’altres inconvenients ni té més perills que la seva infinita llibertat. El relat cur, més constret, més condensat, gaudeix dels beneficis eterns de la trava: el seu efecte és més intens; i com que el temps dedicat a la lectura d’un relat curt és molt menor que el cal per digerir una novel·la, no es perd res de la totalitat de l’efecte.
Théophile Gautier.

(Pàg. 54)
Un dels privilegis prodigiosos de l’art consisteix a fer que l’horrible, expressat de forma artística, esdevingui bellesa, i que la pena ritmada i cadenciosa ompli l’esperit d’una joia tranquil·la.
Théophile Gautier.

(Pàg. 69) 
Alguns crítics havien dit: aquesta obra, realment bella per la minuciositat i vivesa de les descripcions, no conté ni un sol personatge que representi la moral, que faci parlar la consciència de l’autor. On és el personatge proverbial i llegendari, encarregat d’explicar la faula i dirigir la intel·ligència de l’autor? Dit d’una altra manera, on és la requisitòria?
Quin disbarat! Eterna i incorregible confusió de les funcions i els gèneres! Una veritable obra d’art no té cap necessitat de requisitòria. La lògica de l’obra basta per a totes les postulacions de la moral, i és cosa del lector treure les conclusions de la conclusió.
Madame Bovary de Gustave Flaubert.

(Pàg. 71)
(...) totes les dones intel·lectuals li estaran agraïdes per haver elevat la femella a una altura tan poderosa, tan lluny de l’animal pur i tan a prop de l’home ideal, i també per haver-la fet participar d’aquest doble caràcter de càlcul i de somieig que constitueix l’home perfecte.
Madame Bovary de Gustave Flaubert.

(Pàg. 78)
L’Americà és un home pràctic, orgullós de la seva força industrial i un pèl gelós de l’antic continent.  Pel que fa  a la pietat envers un poeta que podia enfollir de pena i d’aïllament, no té temps per a això. Està tan cofoi de la seva jove grandesa, té una fe tan ingènua en l’omnipotència de la indústria, està tan convençut que aquesta acabarà menjant-se el Diable, que concep certa pietat per tots aquests somieigs.
Vida i obres d’Edgar Alla Poe.

(Pàg. 96)
Sembla com si la Natura, i és una cosa que s’ha observat sovint, fes molt dura la vida d’aquells de qui vol treure grans coses.  Amb una aparença de vegades feble, estan tallats com atletes, són bons per al plaer i per al sofriment.
Vida i obres d’Edgar Alla Poe.

(Pàg. 112)
En general, Poe suprimeix els accessoris, o almenys els dóna un valor molt mínim. Gràcies a aquesta cruel sobrietat, la idea generadora es deixa veure millor i el tema es destaca ardentment sobre el fons nu. Pel que fa al seu mètode de narració, és senzill. Abusa del jo amb una cínica monotonia. Sembla com si estigués tan segur d’interessar, que es preocupa poc de variar els mitjans. Els seus contes gairebé sempre són relats o manuscrits del personatge principal. Quan a l’ardor amb què sol treballar sobre l’horrible, ho he notat en molts homes que sovint és el resultat d’una energia vital molt gran i inocupada, alguna vegada d’una obstinada castedat i també d’una profunda sensibilitat reprimida. La voluptuositat sobrenatural que pot trobar un home en veure rajar la seva pròpia sang, els moviments sobtats i inútils, els grans crits llançats a l’aire quasi involuntàriament són fenòmens anàlegs. El dolor alleuja el dolor, l’acció descansa del repòs.
Vida i obres d’Edgar Alla Poe.

(Pàg. 123)
La bellesa està feta d’un element etern, invariable, que té una qualitat extraordinàriament difícil de determinar, i d’un element relatiu, circumstancial, que serà, si voleu, l’època, la moda, la moral, la passió, ara l’un ara l’altre, o bé tots alhora. Sense aquest segon element, que és com l’embolcall divertit, titil·lant, aperitiu, del diví pastís, el primer element seria indigest, inapreciable, no adaptat ni apropiat a la naturalesa humana.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 129)
(...) el geni no és sinó la infància recuperada a voluntat, la infància ara dotada, per expressar-se, d’òrgans virils i de l’esperit analític que li permet ordenar la suma de materials recollits involuntàriament.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 132) 
Hi ha pocs homes dotats de la facultat de veure, i encara molts menys que posseeixin el poder d’expressar.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 133)
La modernitat és el transitori, el fugitiu, el contingent, la meitat de l’art; l’altra meitat és l’etern i immutable.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 149)
L’home ric, ociós i fins i tot desenganyat, que no té més ocupació que seguir la pista de la felicitat; l’home educat en el luxe i acostumat a l’obediència dels altres des de la joventut, aquell que no té altra professió que l’elegància, sempre, en tots els temps, gaudirà d’una fesomia diferent, totalment a part. El dandisme és una institució vaga, com el duel; molt antiga, ja que Cesar, Catilina, Alcibíades ens en proporcionen tipus brillants; molt general, perquè Chateaubriand l’ha trobada en els boscos i a la vora dels llacs del Nou Món. El dandisme, que és una institució fora de les lleis, té unes lleis rigoroses a què estan sotmesos tots els seus súbdits, per fogosos o independents de caràcter que siguin.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 150)
Ja es veu que, per certs costats, el dandisme limita amb l’espiritualisme i amb l’estoïcisme. Però un dandi no pot ser mai un home vulgar. Si cometés un crim, potser no cauria en desgràcia, però si aquest crim tingués un origen trivial, el deshonor seria irreparable. Que el lector no s’escandalitzi per aquest to greu dins de la frivolitat, i que recordi que hi ha una grandesa en totes les follies, una força en tots els excessos.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 153)
[La dona] És més aviat una divinitat, un astre que presideix totes les concepcions del cervell masculí, és un emmirallament de totes les gràcies de la natura condensades en un sol ésser, és l’objecte d’admiració i curiositat més intens que el paisatge de la vida pot oferir a un contemplador. És una mena d’ídol, potser estúpid, però enlluernador, encisador, que manté les voluntats i els destins lligats a la seva mirada.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 155)
Tot el que és bell i noble és resultat de la raó i el càlcul. El crim, que l’animal humà aprèn a estimar al ventre de la seva mare, és originàriament natural. La virtut, al contrari, és artificial, sobrenatural, perquè a tots els temps i a totes les nacions han calgut déus i profetes per ensenyar-la a la humanitat animalitzada, i l’home, tot sol, ha estat incapaç de descobrir-la.
El pintor de la vida moderna.

(Pàg. 156)
Cal considerar, doncs, la moda com un símptoma del gust per l’ideal que neda en el cervell humà per sobre de tot allò grosser, terrestre i immund que la vida natural hi acumula, com una deformació sublim de la natura, o més aviat com un intent permanent i successiu de reforma de la natura.
El pintor de la vida moderna.

 Enllaços:
 Llegeix-lo:
Francès (Conseils aux jeunes littérateurs - html)

divendres, 8 de desembre de 2017

Bajo el árbol de los toraya - Philippe Claudel





"Como todo el mundo, necesito un poco de ilusión para resistir."  







Claudel, Philippe. Bajo el árbol de los Toraya.
Barcelona: Salamandra, 2017. 

L’arbre de pays Toraja. Traducció de José Antonio Soriano.
Col·lecció Narrativas



 Què en diu la contraportada...
En las montañas de la isla indonesia de Célebes vive el pueblo de los toraya, conocido por unos ritos funerarios que se prolongan durante varios días y congregan a toda la comunidad. Cuando un bebé muere, por ejemplo, su cuerpo se deposita en el interior del tronco de un árbol centenario que, poco a poco, lo envuelve y se nutre de él. Así, al crecer, el árbol conduce a los niños hacia el cielo, un símbolo escultórico mediante el cual se mantienen próximos los seres amados que ya no están.
El narrador de esta historia, un cineasta profundamente afectado por el fallecimiento de Eugène, su mejor amigo y confidente, descubre en los árboles de los toraya la síntesis del misterio de la vida y la muerte, como una llave maestra capaz de abrir ese recinto hermético en el que las personas escondemos las vivencias más íntimas. Asomándose al abismo de la pérdida, el narrador se encuentra, paradójicamente, cara a cara con la intensidad del amor, ese enigma insondable que nos liga al futuro mientras el presente desgarra nuestro ser.
Reconocida y celebrada en sus obras más emblemáticas —Almas grises, La nieta del señor Linh y El informe de Brodeck—, la prosa depurada, poética y luminosa de Philippe Claudel brilla aún más en este texto intimista, de gran hondura filosófica, que es a la vez un homenaje a la amistad y una oda a la fragilidad de la vida. Un viaje interior lleno de esperanza que nos invita a valorar la belleza que encierra nuestra efímera existencia.

 Com comença...
Los toraya viven en la isla Célebes. Son un pueblo cuya existencia está obsesivamente marcada por la muerte. Cuando fallece un toraya, la organización de su funeral se prolonga durante semanas, meses, a veces años.

 Moments...
(Pàg. 27)
El remordimiento, el tiempo, la muerte, el recuerdo no son más que las diferentes máscaras de una experiencia para la que el idioma no tiene nombre, aunque podría designarse de un modo simple con la expresión “uso de la vida”. Pensándolo bien, toda nuestra existencia consiste en los experimentos que realizamos con ella.

(Pàg. 57)
El ser humano sólo es un ser en paz durante una veintena, digamos que una treintena de años en la actualidad. Antes, y sobre todo después, lucha.

(Pàg. 61) 
Lo que acabó con nosotros también fue una cuestión de distancia. Yo era el perpetuo ausente. Mi presencia era temporal, intermitente, imprevisible. Florence quería un marido y había tenido una corriente de aire. Agradable, decía. Refrescante a veces. Insuficiente siempre.

(Pàg. 62)
Cuando me preguntan si tengo hijos, respondo que no, y digo la verdad. Y si me preguntan si los tuve, también contestaría que no, y seguiría diciendo la verdad. Pero si se lo preguntan a Florence, respondería que sí, que tuvo una hija, Agathe, pero que murió. Que ahora tendría veintidós años. Que seria una chica joven. Y Florence también diría la verdad, porque, a diferencia de mí, ha hecho crece a Agathe en su interior.

(Pàg. 71)
Estoy convencido de que, en el fondo, el cine puede prescindir de la cámara, de la película, de la sala. Hacer cine es decidir reorganizar los elementos que nos rodean. Es elegir contar una historia de la que formas parte. Es tomar el mando un poco y por un tiempo.

(Pàg. 94)
A veces el silencio parece el diálogo profundo de quienes se comprenden.

(Pàg. 100) 
(...) por primera vez en su vida, en su edad adulta, Eugène estaba solo. Un momento en que no estaba enamorado, en que ya no estaba con su anterior compañera, pero tampoco aún con la siguiente. El cáncer se había colado por la rendija que había dejado el amor. Un vez dentro, ya no había querido marcharse y se había dedicado a ensanchar metódicamente el pequeño hueco. Eugène había muerto de no amar y no ser amado.

(Pàg. 105)
Eugène era mucho más lector que yo. A ese respecto, su piso engañaba, porque no había libros en ninguna habitación. No los guardaba en su casa. En cuanto los leía los regalaba o los dejaba en un banco, un tren, la mesa de un bar. “Que den vueltas, como el mundo”.

(Pàg. 119)
Muerto Eugène, comprendí hasta qué punto nuestra amistad era una amistad de palabras y cómo, durante años, esas palabras intercambiadas habían representado para mí el armazón de la casa que todos intentamos construir con esfuerzo y paciencia y que se llama vida.

(Pàg. 125)
(...) necesito creer que lo que hago no se ha hecho nunca, al menos tal como yo lo hago, aunque no sea verdad. Si no, ¿cómo perdurar?

(Pàg. 132)
No tenemos más que una imagen parcial de nosotros mismo. Nunca nos vemos como nos ven los demás. La mayor parte del tiempo no somos para nosotros mismos más que una superficie plana y frontal, nunca una figura en movimiento, un cuerpo entero visto en el espacio, que se esculpe en tres dimensiones.

(Pàg. 151)
Nuestra vida no se parece en nada a una figura lineal. Más bien se asemeja al único ejemplar de un libro compuesto, para algunos de nosotros, tan sólo de unas cuantas páginas, limpias y lisas, escritas con una letra seria y esmerada; para otros, por un número mucho mayor de hojas, algunas desgarradas, otras con más o menos tachaduras, llenas de reinicios y “arrepentimientos”. Cada página refleja un momento de nuestra vida y, sobre todo, al hombre o la mujer que fuimos entonces y ya no somos, al que, si alguna vez sentimos el deseo o la necesidad de hojear el libro, vemos como un ser humano ajeno y a la vez, de forma paradójica, extrañamente cercano.

(Pàg. 157) 
Como todo el mundo, necesito un poco de ilusión para resistir.

 Altre n'han dit...

dimarts, 5 de desembre de 2017

La teranyina - Jaume Cabré



"(...) i de seguida es va aprendre a construir barricades, mori el govern traïdor! I ja fumaven deu o dotze esglésies.





Cabré, Jaume. La teranyina. 

Barcelona: Proa, 1984. 

Col·lecció A tot vent, 207




 Que en diu la contraportada...
La teranyina és el relat de les maquinacions i els moviments calculats dels membres de can Rigau per tal de conquerir el poder a la fàbrica i el control de la família. A mesura que avança la lectura, la trama es va complicant amb l’aparició de nous personatges que modifiquen la situació, que arriben a crear moments d’intriga i fan néixer en el lector la convicció que hi ha un enigma per resoldre.
Ens trobem davant una meditació sobre l’eròtica del poder –que comença amb el plaer de controlar la vida dels éssers més propers, els propis parents-, sàviament guarnida amb els colors de la intriga, la sorpresa, l’enigma, les complicacions.
El teixit que ordeix La teranyina és el fresc que esperàvem sobre la gesta de la industrialització de Catalunya, duta a terme enmig de mesquineses i ressentiments, d’èxits i fracassos. Lluny, però, de la moral de la historia que pledeja a favor dels oprimits, l’autor ha centrat la seva atenció en les actituds humanes que, amb la complexitat de les seves motivacions, fan possibles, entreteixides per un fil d’aranya, el simple esdevenir d’una terra i una gent.

 Com comença...
L’execució havia d’acomplir-se al moment just de sortir el sol. L’home havia passat tota la nit vetllant, assegut al catre, el cap cot, el pensament immers en profunditats inabastables. Sovint estenia la mà tremolosa davant seu i l’estenia amb un polsim d’admiració.

 Moments...
(Pàg. 14) 
Era tanta la quietud que semblava que podia sentir-se el pas del sol fendint l’entranya de la nit, enfilant-se per treure el cap per l’horitzó.

(Pàg. 18) 
No li agradava aquella gent que controlava l’economia de la ciutat. Els considerava uns incompetents que actuaven per inèrcia sense sentit de grandesa en la gestió. El senyor Enric Turmeda creia que el fet de manar comportava un additament estètic –elegància, fermesa, seguretat, dignitat, vista-, que era el que li conferia grandesa. I pocs n’hi havia que ho intuïssin.

(Pàg. 34)
Era una mania: l’Enric Turmeda molt sovint aturava la vida, s’asseia a la butaca ran de la llar i deixava escolar-se els temps mandrós, sol, amb la seva cabòria infinita rondant-li el magí. Tenia obsessions i es plaïa a alimentar-les amb les seves reflexions.

(Pàg. 39)
(...) no calien més excuses; era massa temps i ara els tocava parlar als cossos.

(Pàg. 44)
Amb l’espetec de la porta de ferro, que ell sempre distingia perfectament, començava la primera de les cinc rondes que havia de fer cada nit del món, ell i en Nycris, la por i ell. No ho havia pogut confessar ni a la seva dona, que era morta, però tenia por així que es quedava sol i, si no arriba a ser pel Nyicris, demanava una altra feina. No que hagués de passar re. Mai no passava res a can Rigau; emperò tant de silenci i tanta foscor se’t fiquen a la gola, costen d’empassar i et toquen el nervi de la por.

(Pàg. 46)
(...) i en Tonet Misèries s’inclinava cap a la taula i deia en veu més baixa, hem d’anar a la guerra, i ho sé de bona tinta, perquè els moros fan perillar les mines. I bé, tot allò de l’honor. I les mines no són nostres.
- L’honor tampoc, Tonet –que feia en Mercader, mirant-lo fit a fit, i sempre n’hi ha algun de distret perquè se sentia comentar és de l’estat tot això, i en Misèries saltava enfurit, ai hòstia de l’estat! Les mines són de quatre senyors que no volen que se’ls estronqui la mamella (...)

(Pàg. 50)
Tots els corredors d’aquella casa estaven folrats de cortines que esmorteïen qualsevol fressa, i a l’Enric sempre li feia l’efecte que, quan s’hi endinsava, penetrava en una capsa de bombons.

(Pàg. 54) 
(...) mentre la nena creixia, el cabell de la tieta, ben recollit en un monyo, li iniciava el camí cap al gris; començava a avesar-se a fer servir vestits foscos, perquè l’elegància està renyida amb els escarafalls.

(Pàg. 80) 
El cel s’anava pansint i, ara aquí ara allà, li sortien estrelles com punxes.

(Pàg. 89)
A les palpentes buscà per encendre el quinqué. Els nervis no li deixaven fer-ho. Decidí marxar a les fosques i quan era a mitja habitació, topant amb la nit, besllumà una claror que s’atansava. A la llum vacil·lant d’una espelma reconegué sa germana, el cabell gris deixat anar, que semblava una altra dona.

(Pàg. 93) 
La febre havia eixit de Barcelona i s’estenia per tot Catalunya. Deien que a Barcelona s’havia cremat algun convent, tu, i els frares a parir, què s’havien cregut!, i el meu fill l’han cridat i el germà d’en Mercader, tu, i a cada barri hi havia famílies de reservistes enrabiades per aquella decisió tan arbitrària, i no calia ser a Barcelona per a contemplar la impotència de la gent que havia eixit al carrer el diumenge, però que avui dilluns hi tornava enfurida i reclamava que tornessin els familiar que se’ls havien endut, no volem matar moros, mori Maura!, mori Linares!, i els socialistes i els radicals feien proclames, però no s’hi mullaven el cul. A la vaga, és l’única solució que ens queda”, i calia buscar un culpable, i a fe de Déu que n’hi havia!, mori Linares!, mori qui calgui, i alguns dits assenyalaven aquella església i al cap de cinc minuts en sortia un fil de fum, mori l’església, els capellans i els santscristos!, i de seguida es va aprendre a construir barricades, mori el govern traïdor! I ja fumaven deu o dotze esglésies (...).

(Pàg. 118)
(...) amb la calma del vespre el baf de tabac, suor i vi agre apareixia més espès que mai, com si pogués ser llescat amb la faca que més d’un portava a la faixa. I la ràbia als ulls.

(Pàg. 140)
Tenia una certa angúnia a l’estómac i es fixà de casualitat, en la falç minvant de la lluna tocatardana, que segava els núvols prenyats de tempesta.

(Pàg. 181)
(...) no podem fer fressa: feina fina i de nit. Navalla?, preguntava en Mercader. I en Cordetes, sí, Mercader.

 Altres n'han dit...
 Nosaltres llegimParaules ben ditesSi jo fora una X...Viajes y lecturasUn xic de llum, Pep Grill.

 Enllaços:
Jaume Cabré, el procés d'escriure d'en Cabréuna teranyina, la peça d'un trencaclosques, el context històric, de les lletres al cel·luloide, de les lletres a l'experiència in situ.