dimarts, 21 de novembre de 2017

La séptima función del lenguaje - Laurent Binet







"Epistemé, los cojones."






Binet, Laurent. La séptima función del lenguaje. 
Barcelona: Seix-Barral, 2016

La septième function du langage. Traducció de Adolfo García
Col·lecció Biblioteca Formentor,



 Què en diu la contraportada...
El 25 de marzo de 1980, Roland Barthes muere atropellado. Los servicios secretos franceses sospechan que ha sido asesinado y el inspector de policía Bayard, un hombre conservador y de derechas, es el encargado de la investigación. Junto con el joven Simon Herzog, profesor ayudante en la universidad y progresista de izquierdas, inicia una pesquisa que os llevará a interrogar a figuras como Foucalt, Lacan o Lévy… y a descubrir que el caso tiene una extraña dimensión mundial.
La séptima función del lenguaje es una inteligente y astuta novela que narra el asesinato de Roland Barthes en clave de parodia, con carga de sátira política y una trama detectivesca. Como ya hiciera con HHhH, Binet rompe aquí de nuevo los límites entre ficción y realidad: mezcla hechos, documentos y personajes reales con una historia imaginaria para construir un audaz y divertidísimo relato sobre el lenguaje y su poder para transformarnos.

 Com comença...
La vida no es una novela. Al menos eso es lo que a ustedes les gustaría creer. Roland Barthes sube otra vez más por la rue de Bièvre. El mayor crítico literario del siglo XX tiene sobrados motivos para estar angustiado en grado sumo.

 Moments...
(Pàg. 24)
(...) ¿qué coño es este Collège de France? De acuerdo, fue fundado por Francisco I, eso ya lo ha leído en la entrada. ¿Y qué más? Cursos abiertos para todo el mundo que solo interesan a parados de izquierda, a jubilados, a iluminados o a profes que suman en pipa; asignaturas imposibles de las que jamás ha oído hablar... Sin diplomas, sin exámenes. Gente como Barthes y Focault, pagados para hacer juegos malabares con humo. Si de algo está convencido Bayard es de que es aquí donde se aprende un oficio. Epistemé, los cojones.

(Pàg. 84)
¿En qué puede pensar un Barthes moribundo? En su madre, dicen. Es su madre quien lo ha matado. Claro, por supuesto, una vez más el asuntillo privado, el sucio secretillo. Como dice Deleuze, no todo el mundo tiene una abuela a la que le hayan ocurrido cosas increíbles, ¿no? “De pena” Sí, señor, va a morir de pena y solo de pena. Pobres insignificantes pensadores franceses encerrados en vuestra visión de un mundo que se reduce a la más mezquina esfera de lo íntimo, la más convencional, la más anodinamente egocéntrica. Sin enigma, sin misterio, la madre, madre de todas las respuestas. El siglo XX nos ha liberado de Dios y nosotros hemos puesto en su lugar a la madre. Asunto capital. Pero Barthes no es en su madre en quien piensa.

(Pàg. 93) 
(...) lo que ha demostrado Roland Barthes es que en el fondo de una obra literaria hay tres niveles: está la lengua –Racine escribe en francés, Shakespeare escribe en inglés, eso es la lengua-. Está el estilo: que es el resultado de su técnica y de su talento respectivos. Y entre el estilo –voluntario, eh, es algo controlado- y la lengua, hay un tercer nivel que es la escritura. Y él decía que la escritura es el lugar... de lo político, en un sentido amplio, es decir, la escritura es el medio de expresión, aunque el escritor no sea consciente de ello, de todo lo que él es socialmente, su cultura, su origen, su clase social, la sociedad que lo rodea (...).

(Pàg. 145)
¡(...) Ah, Borg!... El mesías que vino del frío... Cuando cae de rodillas sobre la hierba de Wimbledon..., los brazos en cruz..., el cabello rubio... Su cinta... Su barba... Es Jesucristo sobre el césped... Si Borg gana Wimbledon, es por la redención de la humanidad...Como hay mucho que hacer al respecto, gana cada año... ¿Cuántas victorias se necesitan para limpiar todos nuestros pecados?... Cinco... Diez...Veinte... Cincuenta...Cien...Mil...
Yo pensaba que usted prefería a McEnroe –dice el joven neoyorquino con acento neoyorquino.
Ah, McEnroe...the man you love to hate..., un bailarín… de gracia endiablada… Pero por mucho que vuele sobre la pista… McEnroe es Lucifer…, el más bello de todos los ángeles… Lucifer cae siempre al final…

(Pàg. 153)
(...) una vez acabada su metamorfosis, le sorprende experimentar delante del espejo, aparte del típico sentimiento de extrañeza mezclada con repulsión, una especie de curiosidad, de interés por su nueva imagen, la de él sin ser él, un él de otra vida, el que habría decidido trabajar en un banco o en una compañía de seguros, o en un organismo oficial, o en la diplomacia. Simon, instintivamente, se ajusta el nudo de la corbata y, por dentro de la chaqueta, tira de las mangas de la camisa. Está listo para cumplir con su misión: una parte de él, más sensible a las propuestas lúdicas de la existencia, elige disfrutar de esta pequeña aventura.

(Pàg. 171)
“Las religiones del Libro han forjado nuestras sociedades y hemos sacralizado los textos: Tablas de la Ley, diez mandamientos, rollos de la Torás, Biblia, Corán, etcétera. Hacía falta que todo eso se grabase para que fuese válido. Yo lo llamo fetichismo. Yo lo llamo superstición. Yo lo llamo dogmatismo.
“No soy yo quien afirma la superioridad de lo oral sino el que nos ha hecho tal como somos, oh, pensadores, oh, retóricos, el padre de la dialéctica, el ancestro de todos nosotros, el hombre que, sin jamás haber escrito un libro, sentó las bases de todo el pensamiento occidental.
“¡Recordad! Estamos en Egipto, en Tebas, y el rey pregunta: ¿para qué sirve la escritura? Y el dios le responde: es el último antídoto contra la ignorancia. Y el rey replica: ¡al contrario!, ese arte causará el olvido en el alma de quienes lo aprendan porque dejarán de ejercitar su memoria. La rememoración no es la memoria y el libro solo es un recordatorio. No da el conocimiento, no da la comprensión, no da la maestría (...).

(Pàg. 183) 
(...) ¡Viva Gircard!
Los invitados se quedan de piedra, pero Fabius responde, encendiendo un cigarrillo: “Exagera usted”.
El rictus de Mitterrand vuelve a su aspecto zalamero y, con un timbre más normal y sin que se sepa si responde al joven calvo o desea tranquilizar al grupo de invitados, dice: “Por supuesto, estaba bromeando. Aunque no del todo. Rindámonos a la evidencia: es preciso tener una inteligencia admirable para convencer a los demás de que gobernar consiste en no ser responsable de nada”.
Jack Lang se escabulle.
Barthes piensa que tiene ante sí a un magnífico espécimen de maniaco obsesivo: ese hombre quiere el poder y ha materializado en su rival directo todo el rencor que podía sentir contra una fortuna durante demasiado tiempo adversa.

(Pàg. 205)
“(...) ¿Qué sabe usted sobre el Logos Club, señor Eco?
Eco se mesa la barba, se aclara la voz y enciende un cigarrillo:
“La ciudad ateniense se sostenía sobre tres pilares: la gimnasia, el teatro y la escuela retórica. Hoy en día aún conservamos la huella de esa tripartición en una sociedad del espectáculo que promociona al rango de celebridades a tres categorías de individuos: los deportistas, los actores (o los cantantes, el teatro antiguo no hacía distinción) y los políticos. De estas tres categorías, la tercera, hasta nuestros tiempos, siempre ha sido la más fuerte (aunque podemos ver con Ronald Reagan que las categorías a veces no permanecen estancas), porque implica el dominio del arma más poderosa: el lenguaje.

(Pàg. 250)
Francia está hecha de tal manera que si eres profe en la ENS de 1948 a 1980, seguro que has tenido como alumno y/o colega a Derrida, Foucault, Debray, Balibar, Lacan... Y también a BHL.

(Pàg. 266)
Mitterrand aprieta los dientes. Lleva la máscara que ha llevado toda su vida, parapetado en esa altivez a la que ha recurrido siempre para disimular la cólera que le devora las entrañas. Se levanta, va a buscar su bufanda y se ve sin despedirse de nadie.

(Pàg. 268)
Bayard quiere comprender: ¿la séptima función del lenguaje qué es? ¿Un manual de instrucciones? ¿Un sortilegio? ¿Una guía para usuarios? ¿Una quimera que vuelve histéricos los ambientes políticos e intelectuales, que ven en sus palabras algo así como el más supremo premio gordo para quien se haga con ella?

(Pàg. 301)
En cuanto Simon ha pulsado el botón del elevator, ha sabido que asciende al paraíso. Las puertas se abren en la planta de Romance studies y Simon penetra en un laberinto de estanterías con libros hasta el techo iluminadas por unos desagradables neones. El sol no se pone nunca en la biblioteca de Cornell, abierta las veinticuatro horas.
Todos los libros que Simon podría desear están allí, y los otros también. Es el pirata en la cueva del tesoro, y si quiere llevarse un puñado solo tiene que rellenar un formulario. Simon roza el canto de los libros con la punta de los dedos como si acariciase las espigas de un trigal de su propiedad. He aquí el auténtico comunismo: lo que es de todos es mío y viceversa.

(Pàg. 306) 
(...) Creo que estoy atrapado en una puta novela.
What?
- I think I’m trapped in a novel

(Pàg. 349)
(…) Según mi opinión, hay dos grandes enfoques. El semiológico y el retórico, ¿lo capta?
Si, si...credo di si, ma... ¿Puede explicarse un poco, maestro?
Claro, es muy sencillo. La semiología permite comprender, analizar, descifrar, es algo defensivo, es Borg. La retórica está hecha para persuadir, convencer, vencer, es algo ofensivo, es McEnroe.
Ah, si. Ma Borg gana, ¿no?
¡Por supuesto! Se puede ganar con cualquiera de los dos, son solo estilos de juego diferentes. Con la semiología, desciframos la retórica del adversario, nos apoderamos de él y husmeamos dentro. La semio es como Borg: basta con devolver la bola una vez más que el contrario. La retórica son los aces, las voleas, las bajadas a la red, pero la semio son los reveses, los passing-shots, los globos rematados (...).

(Pàg. 351)
¿Qué quiere decir eso de “sentir una presencia”? La intuición es un concepto cómodo, como lo es Dios, para eludir explicaciones. No se “siente” nada. Se ve, se oye, se calcula y se descifra. Inteligencia-reflejo.

(Pàg. 353)
Pero ¿cómo sabría que no está al final de la historia? ¿Cómo saber en qué página de su vida se encuentra? ¿Cómo saber si hemos llegado a nuestra última página?
¿Y si no fuera él el personaje principal? ¿No se tiene cada uno a sí mismo como el héroe de su propia existencia?

(Pàg. 405)
(...) Giscard, sorprendido por esa agresividad repentina, trata de oponérsele con su habitual desdén: “Mantengamos, por favor, el buen tono conveniente”. Pero Mitterrand, ahora, está listo para la pelea: “Prefiero expresarme absolutamente como me plazca”.
Y espeta: “Un millón y medio de parados”.
Giscard quiere corregirle: “Solicitantes de empleo”.
Pero Mitterrand no está dispuesto a dejar pasar ni una: “Conozco bien la diferencia semántica que permite evitar las palabras que queman la boca”.

(Pàg. 420)
Quizá a Bayard le importe una mierda, pero él quiere saber, quiere la prueba de que él no es un personaje de novela y que vive en el mundo real (¿Qué es lo real? “Es lo que nos golpea”, ha dicho Lacan (...)).

(Pàg. 437)
(...) Hay que hacer con ese novelista hipotético como con Dios: considerarlo como si no existiera, porque si Dios existe, es, en el mejor de los casos, un pésimo novelista que no merece ni respeto ni obediencia. Nunca es demasiado tarda para tratar de cambiar el curso de la historia. Si eso ocurre, es que el novelista imaginario no ha tomado todavía su decisión. Si eso ocurre, es que el final está en las manos de su personaje, y ese personaje soy yo.

 Altres n'han dit...
Llegir en cas d'incendiRegina Irae, De libros y otras historias, 1000 y un libros y  reseñasEntre montones de libros, La buena vidaefeeme.

La llar del llibre, Ofici de lectorUn libro al dia.


 Enllaços:
Laurent Binet, metanovel·la, oju! compte! metaficción historiográfical'autor, sobre la idea i els personatges, novel·la crítica amb les patums, quelcom més que una novel·la de misteri, S de Sherlock, H de Holmes, sobre la llengua i el seu ecosistema, la French Theory, el postestructuralisme.

diumenge, 19 de novembre de 2017

Madre, vuelve a casa - Paul Hornschemeier




"Ante la retirada progresiva de mi padre, mi territorio se iba extendiendo."






Hornschemeier, Paul. Madre, vuelve a casa.
Bilbao: Astiberri, 2005


Mother, come home. Traducció de Enrique de Hériz



 Què en diu la contraportada...
Thomas tiene siete años y acaba de perder a su madre. A pesar de sus esfuerzos por superar su pérdida, tanto él como su padre son incapaces de iniciar una nueva vida. Disfrazado con una máscara de león y una capa de terciopelo rojo, Thomas se convierte en el guardián de los lugares que solía frecuentar su madre mientras su padre se distancia progresivamente de la realidad.

Más que una historia sobre la muerte, Madre, vuelve a casa es una historia sobre la ausencia. La ausencia de una madre y una esposa, pero también sobre la ausencia de un padre que, en plena depresión, se distancia del mundo exterior, incluido su propio hijo. La máscara de león que se pone Thomas es un símbolo de memoria, pero es, también, un escudo contra la aceptación de la realidad.

 Com comença...






































 Moments...
(Pàg. 13)




















(Pàg. 22-23)







































(Pàg. 32)


(Pàg. 35)





















(Pàg. 39)



















(Pàg. 42)



















(Pàg. 61)


































(Pàg. 62-63)







































(Pàg. 70-71)



(Pàg. 95)

 Altres n'han dit...

 Enllaços:

dimarts, 14 de novembre de 2017

Ordeno y mando. Amélie Nothomb




"¿Es una ventaja estar muerto?"







Nothomb, Amélie. Ordeno y mando.
Barcelona: Anagrama, 2010. 

Le fait du prince. Traducció de Sergi Pàmies.
Col·lecció Panorama de Narrativas, 744




 Què en diu la contraportada...
«Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía», pontifica alguien en una cena, y Baptiste Bordave sigue más tarde el peculiar consejo cuando un misterioso personaje –Olaf Sildur, un multimillonario sueco– aparece en su casa y muere de forma fulminante en su salón. Y a partir de que Baptiste decide hacer pasar el cadáver del sueco por el suyo propio, se sumerge en una vida de ensueño, ocio y placeres en un oasis en forma de mansión de lujo y con gusto a champagne francés. Un oasis habitado por una belleza nórdica a la que Baptiste, que ahora es Olaf, llama Sigrid. Éste va a ser el escenario en el que se desarrollará una sorprendente historia de amor, con el trasfondo siembre sobrecogedor y fascinante de la usurpación de identidad, y el misterio de la muerte del verdadero Olaf Sildur. Porque, como dice Amélie Nothomb, “en la vida real, cuando alguien muere sin que se sepa quién ha cometido el crimen, lo interesante no es la resolución del misterio, sino la constante inquietud en que se hallan sumidos los personajes”.
Y descubriremos que nada es lo que parece en esta novela negra cuya atmósfera inquietante está cruzada por fuertes ramalazos de del humor cáustico que recorre toda la obra de la novelista belga. Pero Ordeno y mando es ante todo una fábula sobre la conquista de la libertad de un don nadie. De un hombre sin atributos del siglo XXI al que un día se le concede el deseo de empezar una nueva vida desde cero. ¿Quién no se desentendería del cadáver de ese doble que ha muerto ante nosotros a cambio de la vida soñada?.

 Com comença...
Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía. Llame a un taxi y pídale que les lleve, a usted y a ese amigo que se siente indispuesto, al hospital. El fallecimiento no será certificado hasta llegar a urgencias y de ese modo podrá demostrar, con la ayuda de testigos, que el individuo en cuestión murió por el camino. Gracias lo cual, le dejarán en paz.

 Moments...
(Pàg. 10)
Es inevitable: más allá de los veinticinco años, cualquier reunión de seres humanos es una repetición.

(Pàg. 22)
(...) miré a Olaf, que yacía en el suelo, y comprendí que su irrupción cortaba mi vida en un antes y un después. El después llegaría a su debido tiempo. El antes me preocupó.

(Pàg. 23) 
¿Es una ventaja estar muerto?
La respuesta de Olaf habría sido apasionante pero, curiosamente, me planteé la pregunta a mí mismo: ¿es una ventaja hacerse pasar por muerto?

(Pàg. 44)
En la habitación de al lado descansaba la viuda de Olaf, Sigrid Sildur, que lo ignoraba todo de su propia viudedad y de la resurrección de su marido.

(Pàg. 47)
Al despertar, mantuve los ojos cerrados durante largo tiempo, saboreando la sensación de reposo excesivo en mi cuerpo.

(Pàg. 68)
¿Cómo había podido perder tantos años de mi vida en una ocupación de la que conservaba tan pocos recuerdos?

(Pàg. 73) 
Es mejor que la inacción, te libera la cabeza de la angustia. Las más hermosas ensoñaciones se producen en los trabajos más estúpidos. Este piloto automático no impide que la materia gris siga analizando la actividad de un modo jugoso; a la larga, aquella partitura musical de diez cifras se me hizo tan familiar que ya casi no necesité el teclado para escucharla.

(Pàg. 93)
En aquella villa de Versalles, en cambio, descubrí el sueño de los justos. Sin embargo, no existía ningún  motivo para pensar que yo fuera uno de ellos.

(Pàg. 147)
Las mentiras tienen un curioso poder: el que las inventa las obedece.

 Altres n'han dit...

 Enllaços:
Amélie Nothombquè en diu l'autoraescriptora de la qüotidianitatobra menor, sobredosi de coincidències, a la recerca de la identitat.

divendres, 10 de novembre de 2017

Clarissa - Stefan Zweig





 "L’Estat, el poble, la nació, l’invisible, l’abstracte s’oposa a la vida". 




Zweig, Stefan. Clarissa.
Barcelona: Quaderns Crema, 2017.



Clarissa. Traducció de Joan Fontcoberta.
Col·lecció Biblioteca Mínima, 203




  Que en diu la contraportada...
La Clarissa, filla d’un militar austríac, coneix a Lucerna en Léonard, un jove socialista francès, de qui s’enamora. L’esclat de la Gran Guerra separa els amants i la jove, que s’ha quedat embarassada, ha de tornar a Àustria, enmig d’una Europa que s’esquinça. Allà pren la decisió de tenir un fill de l’enemic i de criar-lo. Aquesta commovedora novel·la tardana de Zweig avui es considera el testament en el qual l’escriptor austríac va condensar els ideals humanístics que va abraçar tota la vida.

 Com comença...
Quan la Clarissa, uns anys més tard, va tractar de recordar la seva vida, li va costar de trobar-ne el fil. Amplis espais semblaven recoberts de sorra, amb les formes completament desdibuixades, el temps mateix hi passava per damunt indeterminat, com núvols, i sense una dimensió precisa. Amb prou feines sabia donar compte d’anys sencers, mentre que setmanes en particular, àdhuc dies i hores, semblaven ahir, encara ocupaven la seva ànima i el seu esguard interior; de vegades tenia la impressió, la sensació, de no haver viscut sinó només una part ínfima de la seva vida de manera conscient, desperta i activa, mentre que l’altra romania en un crepuscle de lassitud i de deure buit de sentit.

 Moments...
(Pàg. 18)
I, després, una altra vegada el dia lectiu, la setmana lectiva, el temps gris i incolor, una petita onada en què imperceptiblement la seva vida confluïa i creixia en anys i que amb el seu curs constant i monòton se li enduia la infantesa abans que ella se n’adonés.

(Pàg. 38)
(...) el fet que jo fos soldat en cos i ànima no t’ha de forçar, i el fet que al final d’una carrera de treball patís una injustícia no t’ha de dissuadir. L’essencial és només que un estimi allò que fa i ho porti a terme amb honradesa i correcció.

(Pàg. 39)
- (...) al llarg de cinquanta anys una cosa he vist i après, i és que a la vida només es pot fer bé una cosa..., només una, però cal fer-la del tot. Tal se val quina cosa sigui, ningú no pot anar més enllà d’un mateix, però només qui basteix la seva vida sobre una cosa actua degudament. Només cal que sigui una cosa decent, honesta, neta, una cosa que després formi part d’un mateix com la pròpia sang... Tant és que els altres diguin que és un caprici o una dèria, sempre que un la consideri bona per a ell (...).

(Pàg. 54)
Tothom té les seves manies congènites o, si més no, una disposició a tenir-les, tothom vol expressar on sigui la necessita de fer-se valer, però aquest impuls, el més estúpid de tots, aquest plaer de projectar-se al buit, no se li pot extirpar, sols se l'en pot desviar. Cada persona, també la intel·lectual, i sobretot aquesta, té una zona d’ombra al cervell que la raó no pot il·luminar.

(Pàg. 58)
(...) fos on fos, era una persona més i prou, algú que no molestava, però que tampoc no captivava. Les converses la ignoraven, de manera que als vint anys no hi havia ningú més que el pare que pogués trobar a faltar la filla; i ara el professor; la secretària de confiança.

(Pàg. 63)
Quan un surt de la rutina, es retroba a ell mateix. Gairebé li sabia greu de no tenir més temps per a descobrir coses noves.

(Pàg. 69)
- (...) Allò que necessiten és el sentiment de participar en alguna cosa, sortir de la seva existència mancada de sentit i deixar-se arrossegar pel corrent dels temps. Allò que a vostè li sembla petit, perquè viu en una gran ciutat, a d’altres els fa l’efecte d’una cosa gegantina. Per a molts és la primera sueca, alemanya o italiana amb qui han parlat a la seva vida. Vostè no té idea de què és una petita ciutat francesa. Viure-hi és com morir a poc a poc. Tot o gairebé tot es feia fins ara a cop de voluntat. El nostre país es troba de fet en un procés de filtratge permanent, i la nostra província fa de sedàs; reté les existències més dures, les més tosques, les més flegmàtiques; i el corrent s’emporta a la capital les intel·ligències més selectes, més dúctils, més versàtils; som nosaltres que li donem energia, a aquest corrent, al seva elasticitat, i els d’allà baix la utilitzen i exploten. Els que no es mouen són els que no tenen ambició, els que els falta empenta...

(Pàg. 72)
- (...) Fixi’s en aquests petits mestres. Ja sé que semblen una mica ridículs amb els seus vestits provincians, malgirbats, les seves ulleres i les seves menuderies. Agafi’n una dotzena; un de sol té un aspecte miserable, llastimós, però junts tenen un poder immens: constitueixen el futur, en són la base. Un se n’adona de seguida, si es fixa només en els aspectes exteriors, recognoscibles a primer cop d’ull, abans de captar tot amb els ulls, els sentits i la sensibilitat. Perquè tot depèn de com es mira i des d’on es mira. Encara que sigui un carallot de mestre.

(Pàg. 75)
(...) “La gent petita – va pensar, recordant la conversa de la vigília-. No en sabem res. Som nosaltres, les existències innombrables, escampades per la terra, nosaltres que no volem res més que la nostra vida petita i tranquil·la, aquí, allà i arreu”.

(Pàg. 77)
És sempre la mateixa història d’aquesta idea il·lusòria de l’Estat; ho destrueix tot. L’Estat, el poble, la nació, l’invisible, l’abstracte s’oposa a la vida.

(Pàg. 90)
Van viure les setmanes següents fora del temps. Havien recorregut a peu la riba del llac de Como. Havien enviat per endavant el seu exigu equipatge. Volien ser lliures, per bé que se sabien lligats a un deure. Un dia es van discutir per si era dimecres o dijous; va ser la seva única disputa. “Si no hem d’agafar cap tren, tampoc haig de donar corda al rellotge. El temps i el calendari també són un constrenyiment”. Com que els seus mitjans eren més aviat migrats, passaven la nit a petits albergs i petites localitats; en Léonard li havia explicat que calia evitar les grans ciutats sempre que fos possible. Els museus i les biblioteques no eren el que cercava: volia veure la gent petita a les petites ciutats.

(Pàg. 91)
“El valor d’un país no es calcula pels seus morts il·lustres, sinó pels qui hi viuen. Però no pas pels més grans i eminents: és a través dels anònims, que subsisteix. Jo els busco arreu. És un error cercar l’extraordinari –va dir-. Es basa en falsos criteris (...).

(Pàg. 98)
Van baixar al carrer. Van veure repartir els diaris. Van córrer-hi. Esperaven notícies. Era una obsessió, no simple curiositat.
- Aquest home d’allà ven la nostra vida. Això que pregona és la nostra vida. I això decidirà si tenim dret a ser feliços o no.
En Léonard comprà un diari.
- ¿Què hi diu?
No va respondre.
La Clarissa insistí, i aleshores va respondre:
- Àustria ha declarat la guerra a Sèrbia (...).

(Pàg. 104)
Només hi ha una possibilitat d’adoptar una posició normal i humana davant la guerra; anar-la a veure i no deixar-se-la descriure pels baladrers que no trepitgen el front. Qualsevol altra cosa és enganyar-se i mentir-se, anestesiar-se i embriagar-se en abstraccions.

(Pàg. 180)
“¿Què ens pot passar? Viurem, i només això és important. Tots dos tenim un fill. Tenim els nostres fills. ¿Què ens importa el que passi en la política? ¿Què són emperador i imperi? Hem de mirar-nos-ho des del punt de vista històric, com si això hagués passat fa mil anys. Estem salvats. També el seu fill. És ben veritat, la dita: “Que els morts enterrin els morts”. ¿Què vol dir patriotisme? O ara neix Europa o tot està perdut. Només si no neix, haurem perdut la guerra”.

 Altres n'han dit...

dimarts, 7 de novembre de 2017

Amantes - Ana Juan






"Sin su mirada no era nada"







Juan, Ana. Amantes
Tarragona: 1000 Editions, 2001





 Què en diu la contraportada...
En Noviembre de 1993, vivía en París, una etapa más de una larga huida.
Un día, recibí una llamada, era Pierre Alain Szigeti, me comunicaba que un grupo de la editorial Kodansha para la que él trabajaba, de paso por París quería visitarme. La curiosidad pudo más y no pude negarme.
No pasaron más de cinco minutos de su visita, cuando Mr. Tsutsumi, generador de este proyecto, me comunicó los motivos de ésta.
El libro que tienes en tus manos, era el reto. Intentar plasmar en ocho imágenes, un momento de amor entre dos personas, sin limitaciones, sin concesiones... segundos, horas, días o años de amor.
Como todas las decisiones importante de mi vida, acepté la propuesta sin darme un segundo de reflexión. Nunca pude imaginar todo lo que esta decisión supondría, iba a llevarme a lejanos países, iba a encontrar mi lugar e incluso... el amor.
El proceso de creación fue largo, muy largo, más de lo que ninguno de nosotros podía imaginar. Muchas cosas quedaron en el camino, alegrías, tristezas, amigos, incluso llegué a pensar que estos momentos de amor nunca verían la luz.
Ahora, al final de mi gran aventura, sólo quisiera que si entre sus páginas has podido encontrar algún destellos de amor, lo guardes.

 Com comença...






































 Moments...
(Pàg. 17)






































(Pàg. 19)






































(Pàg. 20)






































(Pàg. 31)







































(Pàg. 35-37)









































(Pàg. 48)






































(Pàg. 68)






































(Pàg. 81-82)







































(Pàg. 91)






































(Pàg. 103)



 Altres n'han dit...
Mujeres freaks, Xastriño, Una cabeza sembrada.

 Enllaços:
Ana Juan, en parla la mateixa autora.

dissabte, 4 de novembre de 2017

Zazie en el metro - Raymond Queneau



" (...) Claro que con los niños ya se sabe. No tienen corazón."








Queneau, Raymond. Zazie en el metro. 
Barcelona: Marbot, 2011. 

Zazie dans le métro. Traducció de Fernado Sánchez Dragó
Col·lecció Marbot ficción



  Què en diu la contraportada...
La pequeña Zazie va a visitar a su tío Gabriel en París. Poco se imagina el lector la de cosas que puede deparar esta sencilla y nada memorable anécdota. Una novela que marcó una época por su lenguaje y su frescura, y que dio pie a una película también célebre de Louis Malle.

 Com comença...
Peroquienapestasí, se preguntó Gabriel, crispado. Te pongas como te pongas, no se lavan jamás. El periódico dice que en París no llegan al 11 por 100 los pisos con cuarto de baño, y no es que la cosa me sorprenda, pero uno puede lavarse de mil formas. Ninguno de estos debe de hacer grandes esfuerzos. Claro que tampoco hay motivo para suponer que los han escogido entre los más guarros de París. Están aquí por casualidad.

 Moments...
(Pàg. 12)
- ¡(...) Ah París! –exclama en tono conciliador- ¡Hermosa ciudad! Mira a tu alrededor. ¿No te parece bonito?
Me la suda –dice Zazie-. Lo único que me interesaba era ir en metro.

(Pàg. 22)
(...) A ver... ¿Por qué quieres hacerte maestra?
Para jorobar a las niñas –contestó Zazie-. A todas: a las que tengan mi edad dentro de diez años, dentro de veinte, dentro de cincuenta, dentro de cien, dentro de mil. Siempre habrá alguna a la que hacer la puñeta.

(Pàg. 34) 
(...) ¿Qué quería que le hiciese?
El ama de casa repite los pormenores zázicos en la oreja del curioso.
-¡Cáspita! –dice este-. Jamas hubiera pensado en ello.
Y repite, meditabundo.
Jamás...
Luego se vuelve hacia otro mirón:
Escuche esto...(pormenores). ¿No le parece increïble?
Verdaderamente hay por el mundo cerdos como catedrales –comenta el interpelado.
Los pormenores, mientras tanto, corren de boca en boca. Una mujer dice:
No lo entiendo.
El espontáneo de turno se lo explica. Saca un papel del bolsillo y dibuja algo con un bolígrafo.
Ya caigo –dice pensativamente la mujer. Y añade:
¿Es práctico?
Se refiere al bolígrafo.
Dos expertos discuten:
Yo –declara uno- he oído decir que...(pormenores).
No me sorprende lo más mínimo –contesta el otro-. Sé de buena tinta que... (pormenores).
Una tendera, abandonando el mostrador arrastrada por la curiosidad, dice confidencialmente:
¿Y qué diría usted si le contara que mi marido, mi propio marido, tuvo una vez la ocurrencia de que...? (pormenores). ¿Usted sabe de dónde se había sacado eso? Pues yo tampoco.
Quizá en alguna revista pornogràfica –sugiere alguien.
Quizá. De todos modos yo le dije a mi marido, a mi propio marido, quieres que...?  (pormenores). ¡Pues anda y que te ondulen! (gesto). Esa fue mi reacción. Búscate un moro, le dije, si eso te gusta, pero no me enredes en tus viciosidades. Ahí tiene lo que le dije a mi marido, a mi propio marido, cuando me vino con la monserga de que.. (pormenores).
Aprobación general.

(Pàg. 70)
(...) ¿Te quedas a comer con nosotros?
¿No habíamos quedado en eso?
Me limito a recordártelo.
No tienes por qué recordármelo. No se me había olvidado.
Entonces te quedas a comer con nosotros –concluye Gabriel, empeñado en decir la última palabra.

(Pàg. 83)
(...) ¿cómo se llama?
Gridoux –contestó ingenuamente Gridoux.
¿Cómo sabe su nombre de memoria?
Pues es verdad –murmuró Gridoux.
Pero en mi caso lo peor es que tampoco sé si alguna vez he tenido nombre.
¿Nombre?
Nombre.
No es posible –murmuró Gridoux, abrumado.
Posible, posible, ¿qué significa esa palabra cuando, sencillamente, es así?

(Pàg. 87)
(...) en lo referente a Gabriel no es verdad lo que el fulano decía.
¿Qué és hormosexual? Pero, ¿qué significa eso? ¿Que se perfuma?
Exactamente. Lo has comprendido.
Por eso no se mete a nadie en la cárcel.
Claro que no.

(Pàg. 91) 
Ser o no ser, he aquí el problema. Subir, bajar,ir,venir, tanto se mueve el hombre que por fin desaparece. Un taxi se lo lleva, un metro lo arrebata y ni el Panteón ni la Torre se preocupan por ello. París es una ilusión; Gabriel, solo un sueño (delicioso); Zazie, el sueño de una ilusión (o de una pesadilla). Y toda esta historia, el sueño de un sueño, la ilusión de una ilusión, apenas nada más que un delirio tecleado por un novelista idiota (¡oh! Perdón). Allá abajo, más allá –algo más allá- de la Plaza de la República, las tumbas rebosan de parisinos que alguna vez existieron, que subieron y bajaron escaleras, que fueron y vinieron por las calles, y que tanto se agitaron que al final desaparecieron. Un fórceps los trajo, un coche fúnebre se los lleva y la Torre se oxida y el Panteón se agrieta antes que los huesos de los cadáveres, demasiado presentes, se disuelvan en el humus de la ciudad empapada de afanes (...).

(Pàg. 101)
(...) Su concepto de la educación debe de ser algo extraño –dijo la señora.
La educación me la suda –comentó Zazie.
Para convencerse de ello no tiene usted más que oírla hablar (gesto). ¡Es de una grosería inadmisible! –dijo la señora dando muestras de vivo disgusto.
¡Métase en sus bragas! –dijo Gabriel-. Tengo ideas propias en materia de educación.
¿Cuáles? –preguntó la señora, colocando el susodicho indumento en el banco, al lado de Gabriel.
Ante todo, comprensión.

(Pàg. 130)
Habían llegado a la altura de unos ultramarinos al por mayor y detalle. Enfrente, en la otra acera del bulevar de sentido único, una farmacia no menos mayorista y no menos detallista derramaba sus luces verdes sobre una muchedumbre ansiosa de manzanilla y de fuagrás casero, de caramelos para la tos y de antídotos para el semen, de gruyer y de ventosas... La muchedumbre, por lo demás, empezaba ya a disolverse debido a la proximidad aspiratoria de las estaciones.

(Pàg. 151)
(...) no estoy yo tan segura de que nosotros comprendamos lo que creemos comprender.
¿Comocomo? –preguntó Turandot.
La vida, por ejemplo. A veces parece un sueño.
Son cosas que se dicen cuando uno va a casarse.
Y Turandot descargó una sonora palmada sobre el muslo de Charles, con grave riesgo para los tripulantes del taxi.
¡Estate quieto! –dijo Charles.
No –dijo Madeleine-, no es por eso, no pensaba solo en el matrimonio, sino así, en general.
Es el único sistema –dijo Gridoux dándoselas de entendedor.
¿El único sistema para qué?
Para lo que has dicho.
(Silencio.)
¡Qué asco de vida! –exclamó Madeleine (suspiro).
No es para tanto –dijo Gridoux-, no es para tanto.

(Pàg. 157)
(...) de algo hay que vivir, ¿no es cierto? ¿Y de qué se vive? Yo se lo pregunto. Del cuento, claro está (al menos en parte, me atrevería a decir, y también se muere), pero se vive sobre todo y de forma harto más rotunda gracias a ese sustantífico tuétano que llamamos pasta. Este producto melifluente, sápico y poligénico se evapora con la mayor facilidad, pese a tener que ganarlo con el sudor de la frente, al menos en lo que respecta a los explotados de esta tierra a la que pertenezco, el primero de los cuales se llamaba Adán, individuo sometido a la tiranía de los Elohim, como todo el mundo sabe. Aunque su enchufe en el Edén no parezca oneroso a primera vista para ellos desde la perspectiva de los hombres de hoy, lo cierto es que lo enviaron a las colonias a destripar terrones para plantar pomelos, mientras ellos prohibían a los hipnotizadores prestar ayuda a su media costilla parturienta y obligaban a los oficios a tomar las de Villadiego. Pamplinas, bagatelas y bibladas de los huevos. Sea como fuere he lubrificado la juntura de mis rodillas con el susodicho sudor de mi frente y así es como edénica y adánicamente me gano el mendrugo cotidiano. Dentro de unos instantes van a verme en acción, pero ojo con equivocarse, porque ante ustedes no se desarrollará un simple esliptís, sino Arte con mayúscula (...).

(Pàg. 169)
Durante unos instantes meditó sobre la fragilidad de las cosas humanas y sobre cómo los proyectos de los ratones no suelen realizarse más de lo que se realizan los proyectos de los antropoides. Inmediatamente después se puso a envidiar –pero solo unos instantes. No hay que exagerar- la suerte de aquellos desheredados de la fortuna... Desheredados, pero también liberados del peso de las servidumbres sociales y de las convenciones del mundo. Trouscaillon suspiró.

(Pàg. 184)
(...) Usted es una buena persona –dice la viuda Mouque-. No como ella (gesto). Claro que con los niños ya se sabe. No tienen corazón.
Vació el vaso y le hizo un expresivo gesto a Gabriel para que volviera a llenarlo.
Ya está soltando paridas –comenta débilmente Zazie.
Puf –dice Gabriel-. ¿Y eso qué importa? ¿No es verdad, vejestorio? –añade dirigiéndose a la interesada.
Sí, usted es muy bueno –dice esta-. No como ella. Claro que con los niños ya se sabe. No tienen corazón.

(Pàg. 197)
(...) Tengo que darme prisa.
Se demoró, sin embargo, unos instantes para contemplar a su maromo, que roncaba completamente desnudo. Lo miró al por mayor y, luego, al detalle, analizando con laxitud y sosiego el objeto que tan ocupada la había tenido durante un día y dos noches, y que en aquel momento se parecía más a un rorro después de su ración de teta que a un granado granadero.

  Altres n'han dit...
Llegint la vidaClàssics i jovesTuli Màrquez, La llar del llibreUn libro al día, Solo de libros, Efeeme, La antigua BiblosLibros en estéreo, Complete Review.

  Enllaços:
Raymond Queneau, algunes respostes a algunes preguntesl'autor sobre la seva novel·la, literatura lúdical'adaptació de Loui Malle.

dimecres, 1 de novembre de 2017

Un mes al camp - J. L. Carr




"És ara o mai; la felicitat, l’hem de caçar al vol." 






Carr, James Lloyd. Un mes al camp. 
Barcelona: Columna, 1990. 

A month in the Country, traducció de Víctor Obiols.




 Que en diu la contraportada...
Un estiu gairebé màgic és el que viu el jove Birkin al camp anglès de 1920, mentre intenta refer-se de les empremtes que li ha deixat la guerra. En la idíl·lica comunitat d’Oxgodby, Birkin experimenta vells sentiments i noves sensacions: retroba l’amistat amb un intrigant arqueòleg, Moon; s’enamora secretament de la joveníssima Alice, dona del vicari; i participa de la vida social del poblet, ancorat en el passat. Birkin, restaurador d’ofici, va destapant un fresc medieval de l’església alhora que descobreix les Claus del seu passat. Sap que la felicitat és breu com l’estiu i que l’ha de caçar al vol abans no se’n vagi amb l’hivern.
Un mes al camp, premi de narrativa de The Guardian 1980 i que ja compta amb una versió cinematogràfica, és obra de l’escriptor britànic J.L. Carr. L’extrema sensibilitat i la profunditat de les emocions que desprèn n’han fet una de les novel·les més preuades i valorades de la recent literatura anglesa.

 Com comença...
Quan el tren s’aturà, vaig ensopegar amb la bossa de viatge que tenia davant meu. A baix, a l’andana, algú cridava amb desesperació: “Oxgodby... Oxgodby”. Com que ningú no em donava un cop de mà, vaig entrar altre cop al compartiment, entrebancant-me amb peus i turmells, per poder agafar la bossa de la reixeta i el sac de dormir de sota el seient. Si això era un bon exemple de gent del nord, aleshores és que em trobava en terra enemiga, i no vaig fixar-me gaire on posava el peu.

 Moments...
(Pàg. 15)
Però és clar, és l’olor dels llocs, sempre l’olor, que en dóna la impressió immediata (...).

(Pàg. 24)
Per naturalesa som criatures fetes d’esperança, sempre preparats per ser decebuts de nou, captivats per la meravella que pot estar embolicada en el trosset de paper marró més llardós.

(Pàg. 38) 
Mai vaig intercanviar cap paraula amb el coronel. No va significar res per a mi durant la meva estada a Oxgodby. Per mi, hauria pogut girar la cantonada i morir-se. Però és així per a la majoria de nosaltres, ¿no és cert? Ens vam mirar amb aire de no entendre res. Sóc aquí. Ets aquí. Què hi estem fent, aquí? ¿De què et sembla que es tracta, tot plegat? Somiem una mica. Sí, aquest són el papà i la mamà, a sobre el piano. El meu germà gran és davant la llar de foc. Aquesta coixinera la va brodar  la meva cosina Sarah tan sols un mes abans de morir-se. Vaig a treballar a les vuit i torno a casa a dos quarts de sis. Quan em jubili em regalaran un rellotge, amb el meu nom gravat al darrera. Ara ja ho saps tot de mi. Ves-te’n. Ja t’he oblidat.

(Pàg. 67)
Aquella rosa, Sara van Fleet... Encara la guardo. Dins d’un llibre. El meu Bannister-Fletcher, per ser més exactes. Algun dia, quan es vengui, un estranny se la trobarà i es preguntarà d’on surt.

(Pàg. 101)
(...) I què me’n diu de l’infern a la terra? –va dir.
Li vaig explicar que l’havia vist, que havia viscut allà i que, gràcies a Déu, deixen una sortida oberta. Aleshores vàrem restar en silenci una estona. Vaig pensar que potser se’n podia dir alguna cosa, de les temporades a l’infern, perquè quan ens vam poder retirar d’aquella història sangonent, la vida ens semblava més bonica que no la recordàvem. Vam abandonar els companys que van morir. Això quan era de dia. A la nit, en la fosca, per un moment, tornaven, però no en volíem saber res, del que eren ara: el seu era un altre món; infern, si en voleu dir així.

(Pàg. 104)
Hi havia moments en que ja en tenia prou. Bé, ja ho saps. Vull dir quan estava segur que tindria la sang freda de poder estirar-me a terra i esperar que em toquessin. O encara pitjor, que no seria capaç per mi mateix d’anar a l’altre barri. Tants que han desaparegut! Gent que apreciava. A vegades semblava que eren ells els que havien tingut sort. Però ara els recordo menys... es van esvaint.

(Pàg. 108) 
(...) hi ha moments en els quals l’home i la terra són un, quan el pols de la vida batega fort, quan la vida és desbordant de promeses i el futur s’estén confiat, endavant, com aquesta carretera que va cap als turons. Bé, era jove...

(Pàg. 110) 
Si m’hi hagués quedat, hauria estat sempre feliç? No, no ho crec. La gent se’n va, es fa gran, es mor, i la fe clara que hi haurà una altra meravella a la cantonada s’esvaeix. És ara o mai; la felicitat, l’hem de caçar al vol.

(Pàg. 121) 
(...) Si anar-se’n amb ell és el que necessitava, per què no? No sóc el seu carceller. No ens coneixíem prou bé quan ens vàrem casar. Qui es coeneix, però? En aquesta matèria, ¿qui sap gran cosa sobre l’altre, fins i tot després d’haver estat vint anys vivint a la mateixa casa? Mostrem només el que volem, i aleshores és una mica com una endevinalla, no?


 Altres n'han dit...

 Enllaços:

dilluns, 30 d’octubre de 2017

La conjuració de Catilina - Sal·lusti





"(...) recorda’t que ets un home."







Sal·lusti Crisp, Gai. La conjuració de Catilina.
Barcelona: Fundació Bernat Metge, 1963.


De conivratione catilinae, traducció de Joaquim Icart.
Escriptors llatins, 10


 Com comença...
Tots aquells que volen superar els altres éssers animats, cal que mirin amb gran afany de no passar la vida en el silenci com les bèsties, que la natura ha fet inclinades cap a terra i sotmeses a les exigències de llur ventre.
Omnis homines, qui sese studen praestare ceteris animalibus, summ aope niti decet ne uitam silentio transeant ueluti pecora, quae natura prona atque ientri oboedientia finxit. 










 Moments...
(Pàg. 46)
Per això em sembla millor cercar la glòria amb els dots de l’esperit  que no amb les forces corporals i, ja que la vida mateixa de què fruïm és breu, hem de fer que la memòria de nosaltres sigui tan duradora com es pugui..
quo mihi rectius ese uidetur ingeni quam uirium opibus gloriam quaerere et, quoniam uita ipsa qua fruimur breuis est, memoriam nostri quam maxume longam efficere.







(Pàg. 47)
Perquè el poder es conserva fàcilment amb els mateixos mitjans amb què abans s’obtingué. Però, quan en comptes del treball s’ha estès la peresa i, en comptes de la temperància i l’equitat, el desenfrenament i la supèrbia, llavors la fortuna s’altera juntament amb els costums.
uerum ubi pro labore desidia, pro continentia et aequitate lubido atque superbia inuasere, fortuna simul cum moribus inmutatur. Ita imperium Semper ad optimum quemque a minus bono transfertur..









(Pàg. 48)
(...) molts són lloats per llurs propis fets, i molts pels fets que dels altres escriviren.
(…) et qui fecere et  qui facta aliorum scripsere, multi laudantur.





(Pàg. 54)
(...) primerament cresqué la passió dels diners i després la del poder, i això fou com l’esca de tots els mals. Llavors la cobdícia destruí la confiança, la lleialtat i les altres virtuts, i en comptes d’elles introduï la supèrbia, la crueltat, el menyspreu als déus i el tenir-ho tot per venal. L’ambició empenyé molts homes a tornar-se falsos, a tenir una cosa amagada al pit i una altra aparent als llavis, a avaluar les amistats i les enemistats no  per un motiu real, sinó segons les conveniències, i, en fi, a tenir més aviat la bondat en el rostre que en el pensament. Aquests vicis de primer sorgien paulatinament, i de tant en tant eren castigats, però després, quan el contagi s’estengué com una pesta, la ciutat es capgirà i el poder, abans tan just i tan bo, esdevingué cruel i intolerable.
(...) igitur primo pecuniae, deinde imperi cupido creuit; ea quasi materies omnium malorum fuere. namque auaritia fidem, probitatem ceterasque artis bonas subuortit, pro his superbiam, crudelitatem, deos neglerere, omnia uenalia habere edocuit. ambitio multos mortalis falsos fieri subegit, aliud clausum in pectore, aliud in lingua promptum habere, amicitias inimicitiasque non ex re, sed ex commodo aestumare magisque uoltum quam igenium bonum habere. haec primo paulatim crescere, interdum uindicari; post ubi contagio quasi pestilentia inuasit, civitas inmutata, imperium ex iustissumo atque optumo crudele intolerandumque factum.




















(Pàg. 58)
Foren aquestes coses, al meu entendre, la causa principal de fer li madurar el complot; puix que aquesta ànima immunda, enemiga dels déus i dels homes, no podia calmar-se ni de nit ni de dia; tant el remordiment arrasava el seu esperit pertorbat. Per això tenia el color trencat, la mirada tèrbola i el caminar de vegades brusc i de vegades lent; en un mot, el seu aspecte i la seva cara denotaven el seu esgarriament.
quae quidem  res mihi inprimis uidetur causa fuisse facinus maturandis. namque animus inpurus, dis hominibusque infestus, neque uigiliis neque quietibus sedari poterat: ita consciencia mentem excitam usastabat. igitur color ei exsanguis, foedi oculi, citus modo, modo tardus incessus; prorsus in facie uoltuque uecordia inerat.












(Pàg. 59)
(...) encara que tenien bella avinentesa de viure en l’oci magníficament i suaument, més s’estimaven la incertesa que la seguretat, i més la guerra que la pau.
(...) Quibus in otio uel magnifice uel molliter uiuere copia erat, incerta pro certis, bellum quam pacem malebant.






(Pàg. 62)
(...) voler una mateixa cosa o a no voler-la, en això consisteix al cap i a la fi la vera amistat.
(...) na midem uelle atque idem nolle, ea demum firma amicitia est.




(Pàg. 71)
De l’extrema alegria i despreocupació, produïdes per una prolongada tranquil·litat, tots de sobte havien passat a la tristesa; tothom cuitava i es movia; hom no es fiava de cap lloc ni de ningú; ni emprenien la guerra, ni conservaven la pau, i cadascú amidava els perills segons el seu propi temor. I a més les dones, a les quals havia envaït la por de la guerra, desacostumada ja per la puixança republicana, es desesperaven, alçaven cap al cel les mans suplicants, es compadien dels seus tendres fills, ho preguntaven tot, s’espantaven per no res, i, deixant de banda llur vanitat i llurs plaers, desconfiaven de llur sort i de la de la pàtria.
ex  summa laetitia atque lasciuia, quae diüturna quies pepererat, repente omnis tristitia inuasit: festinare, trepidare, neque loco neque homini cuiquam satis credere, neque bellim gerere neque pacem habere; suo quisque metu pericula metiri. Ad hoc mulieres, quibus rei publicae magnitudine belli timor insolitus incesserat, adflictare sese, manus pupplices ad caelum tendere, miserari paruos liberos, rogitare, omnia pauere, superbia atque deliciis omissis sibi patriaeque diffidere.

















(Pàg. 72)
“(...) ja que sóc rodejat pels enemics i m’estimbo, apagaré el meu incendi amb un munt de ruïnes.”
“(...) ab inimicis praeceps agor, incendium meum ruina restinguam.”





(Pàg. 75)
Aquest em sembla el moment en què el poder del poble romà arribà al seu punt més lamentable. Quan des d’un cap de món a l’altre ho tenia tot dominat per les armes, i a la ciutat floria abundosament la pau i la riquesa, coses que els mortals estimen més que tot, uns ciutadans amb esperit obstinat es llançaven a perdre la república i a ells mateixos. Perquè, malgrat els dos decrets del senat no hi hagué ningú entre tanta gent que, atret per la recompensa, descobrís la conjuració o desertés del camp de Catalina; tanta era la força d’aquell mal, que, com un contagi, havia envaït l’esperit de la majoria dels ciutadans.
Ea tempestate mihi imperium populi Romani multo maxume miserabile uisum est. cui cum ad occasum ab ortu solis omnia domita armis parerent, domi otium atque diuitiae, quae prima mortales putant, adfluerent, fuere tamen ciues qui seque remque publicam obstinatis animis perditum irent. namque duobus senati decretis ex tant multitudine neque praemiio inductus coniuratuonem patefecerat neque ex castris Catilinae quisquam omnium discesserat; tanta uis morbi atque uti tabes plerosque ciuium animos inuaserat.

















(Pàg. 81)
“(...) Pensa bé en el greu perill en el que et trobes, i recorda’t que ets un home.”
“ (...) cogites in quanta calamitate sis, et memineris te uirum esse.





(Pàg. 87)
“És convenient, pares conscriptes, que tothom, quan es delibera sobre coses dubtoses, estigui lliure d’odis, d’amistats, d’ira o de compassió. L’esperit no distingeix prou bé la veritat, quan el dominen aquests sentiments, i ningú no ha servit mai al mateix temps la seva passió i el seu interès.
“Omnis homines, patres conscripti, qui de rebus dubiis consultant, ab odio, amicitia, ira atque misericordia uacuos esse decet. Haud facile animus uerum prouidet, ubi illa officiunt, neque quisquam omnium lubidini sumul et usui paruit. Ubi intenderis ingenium, ualet: si lubido possidet, ea dominatur, animus nihil ualet.









(Pàg. 89)
(...) com més alta és la posició, més petita és la llibertat.
(...) neque studere neque odisse.




(Pàg. 93)
“No es tracta de tributs ni de greuges fets als nostres aliats: és la nostra llibertat i la nostra vida el que està en discussió.”
“non agitur de uectigalibus neque de sociorum iniuriis: libertas et anima nostra in dubio est. “





(Pàg. 95)
“(...) en donar un parer cadascun de vosaltres mira per ell, i a casa vostra sou esclaus dels plaers i aquí al senat ho sou de la corrupció i del favor; per això es pot fer una atac contra una república abandonada.”
“(...) ubi uos separatim sibi quisque consilium capitis, ubi domi uoluptatibus, hic pecuinae aut gratiae seruitis, eo fit impetus fiat in uacuam rem publicam.”







(Pàg. 101)
“(...) De més a més, soldats, no és igual la necessitat que s’imposa a ells i a nosaltres: nosaltres lluitem per la pàtria, per la llibertat, per la vida; ells, en canvi, combaten sense avantatge pel poder d’una minoria.”
“(...) praetera, milites, non eadem nobis et illis necessitudo inpendet: nos pro patria, pro libertate, pro uita certamus, illis superuacaneum est pro potentia paucorum pugnare.”







(Pàg. 104)
(...) I molts, que després sortiren del campament per curiositat o per saqueig, en girar els cadàvers dels enemics descobrien adés un amic, adés un hoste o un parent; alguns també reconegueren els seus enemics personals. Talment que, per tot l’exercit, s’agitaven diversament l’alegria i la tristesa, els plors i els esclats de joia.
(...) multi autem, qui e castris uisendi aut spliandi gratia processerant, uoluentes hostilia cadauera micum alii, pars hospitem aut cognatum reperiebant; fuere item qui inimicos suos cognoscerent. Ita uarie per omnem exercitum laetitia, maeror, luctus atque gaudia agitabantur.










 Altres n'han dit...
Miguel M.

 Enllaços:
Gai Sal·lusti Crisp, context i claus d'interpretació, personatges i Història, el retrat, els fets.

 Llegeix-lo:
Llatí (html, anotat html, facsímil 1963, facsímil 1919)
Llatí - anglès (facsímil 1921)
Llatí - espanyol (html)